Cabecera La Zamparrampa

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La Zamparrampa personaje mitologico del imaginario Asturiano

¿Quién es La Zamparrampa? Iconografía de la Monstruosidad

 

Dentro de las criaturas empleadas para imponer el orden doméstico en la Asturias tradicional, la vertiente femenina del ogro devorador encuentra su máxima y más terrorífica expresión en La Zamparrampa (también conocida en algunas zonas como Zanca Parranca).

Si El Papón representa el acecho silencioso y la digestión pasiva bajo el amparo de la noche, La Zamparrampa es la personificación del caos absoluto, la estridencia y la violencia física desatada. Es una de las figuras más pavorosas del occidente y centro de Asturias, utilizada no solo para infundir miedo, sino para castigar la gula, las rabietas y el desorden infantil.

La Zamparrampa pertenece a la estirpe de las ogresas y gigantes devoradoras de niños. Su nombre deriva de la combinación de dos conceptos muy gráficos del habla asturiana: zampar (comer apresurada y vorazmente grandes cantidades de comida) y rampa o ranfuda (término asociado a lo áspero, violento o desgreñado).

Físicamente, la tradición oral la describe como la antítesis de las bellas xanes, presentándola como un ser grotesco y desproporcionado:

  • Estructura gigantesca y deforme: Se la dibuja como una mujer de gran estatura, encorvada, con unas piernas larguísimas y flacas (de ahí el apodo de Zanca Parranca) que le permiten dar pasos descomunales para perseguir a sus víctimas o saltar de tejado en tejado.

  • Rostro pavoroso: Tiene una boca enorme que se abre de oreja a oreja, armada con dientes negros, afilados o directamente desdentada pero con encías duras capaces de triturar huesos. Su cabello es un manojo de estopa enredada, lleno de hojas secas, suciedad y bichos.

  • Atuendo andrajoso: Viste con harapos oscuros que flotan a su alrededor cuando corre, y a menudo arrastra cadenas, cencerros o sartenes viejas, lo que hace que su llegada esté precedida por un estruendo metálico aterrador.

El "Modus Operandi": El Torbellino que entra en Casa

A diferencia de otros monstruos que actúan con sigilo, La Zamparrampa anuncia su llegada. No necesita colarse por las rendijas; ella tira la puerta abajo, rompe las ventanas o baja por la chimenea haciendo un ruido ensordecedor.

Su objetivo principal son los niños caprichosos, los que devoran la comida a escondidas, los que no quieren cenar lo que se les sirve o aquellos que tienen rabietas destructivas. Cuando La Zamparrampa entra en una casa, desata el caos: revuelve las alacenas, rompe la vajilla y devora todo lo que encuentra a su paso.

Si en medio de ese frenesí encuentra al niño desobediente, lo atrapa con sus largos brazos y se lo traga vivo o lo mete en un enorme cuévano que lleva a la espalda para comérselo más tarde en su cubil.

Función Antropológica: El Espejo de los Malos Modales

Desde un punto de vista sociológico, La Zamparrampa cumple una función pedagógica muy sutil: el castigo por reflejo o proyección.

En la Asturias rural de economías de subsistencia, la comida era un bien sagrado. Un niño que lloraba por capricho ante un plato de pote asturiano cometía una falta grave. La Zamparrampa es la personificación extrema de esos mismos defectos: es egoísta, ruidosa, destructiva y glotona.

Al asustar a los niños con ella, los padres les estaban mostrando el monstruo en el que podían convertirse si no controlaban sus impulsos y sus malos modales a la mesa.

Las madres solían cantar o recitar advertencias directas cuando los niños se portaban mal durante el día:

"¡Ay, que vien la Zamparrampa
per darrera del teyáu,
va entrar pola chimenea
si non tas bien sentáu!"

Paralelismos en el Folklore Norteño y Europeo

  • En Cantabria: Existe la Oáncana, una giganta horrible y malvada que devora a los caminantes y niños.

  • En el País Vasco: Conecta con las versiones más oscuras de Mari o las Lamias cuando actúan como castigadoras del orden social.

  • En el folklore alpino y centroeuropeo: Guarda un parecido asombroso con Perchta o la versión femenina de Krampus, deidades andrajosas y ruidosas que castigan a los niños perezosos o maleducados.

La Zamparrampa encarna la noche ruidosa, la tormenta que golpea los tejados y el miedo a romper las normas de la comunidad. Un recordatorio mitológico de que, en la Asturias de antaño, la educación, el silencio y el respeto a la comida eran las mejores defensas para mantener la puerta de casa bien cerrada frente a los monstruos del exterior.


Bable

Dientro de les criatures usaes p'afitar l'orde domésticu na Asturies tradicional, la vertiente femenina del ogro taragazón alcuentra la so máxima y más tarrecible espresión en La Zamparrampa (tamién conocida en delles zones como Zanca Parranca).

Si El Papón representa l'abechón silenciosu y la dixestión pasiva baxo l'abellugu de la nueche, La Zamparrampa ye la personificación del caos absoluto, la estridencia y la violencia física desatada. Ye una de les figures más pavoroses del occidente y centru d'Asturies, utilizada non solo pa infundir mieu, sinón pa castigar la fartura, les rabietas y el valumbu infantil.

¿Quién ye La Zamparrampa? Iconografía de la Monstruosidá

La Zamparrampa pertenez a la casta de les ogreses y xigantes taragazones de neños. El so nome vien de la combinación de dos conceutos mui gráficos de la fala asturiana: zampar y rampa o ranfuda (lo aspro, violento o desgreñáu).

Físicamente, descríbela la tradición oral como un ser grotescu y desproporcionáu: estructura xigantesca y deforme (de Zanca Parranca), cara pavorosa con dientes negros y pelo d'estopa, y ropes andrayoses con cadenes y esquilones ruidosos.

El "Modus Operandi": El Torbellín qu'entra en Casa

A diferencia d'otros monstruos, La Zamparrampa anuncia la so llegada: tira la puerta abaxo, ruempe les ventanes o baxa pola chimenea faciendo un fuiu de demanera pa llevar a los neños antoxadizos o maleducaos.

Función Antropolóxica: L'Espeyu de los Malos Vezos

Cumple la función del castigu por reflexu o proyeición: amosar a los guaxes el monstruu nel que podríen convertise si nun controlaben los sos malos vezos a la mesa, recordáu con coples populares:

"¡Ay, que vien la Zamparrampa
per darrera del teyáu,
va entrar pola chimenea
si non tas bien sentáu!"

Paralelismos nel Folklore del Norte

Comparte raigaños cola Oáncana cántabra, Mari o les Lamias vasques, y la Perchta o el Krampus centroeuropeos.

 

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