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Sumiciu imaginario Asturiano

¿Quién es el Sumiciu?

 

Dentro del rico y brumoso folclore del norte de España, el Sumiciu (o Sumicio) representa uno de los mitos más sutiles, cotidianos y psicológicamente fascinantes de la mitología asturiana.

A diferencia de grandes criaturas como el Nuberu o las bellas Xanes, el Sumiciu no habita en la inmensidad de los bosques ni en cuevas profundas. Su reino es el ámbito doméstico: las cocinas, los desvanes y los bolsillos.

El Sumiciu es un duendecillo emparentado con el famoso Trasgu, pero con una personalidad y un propósito mucho más definidos. Mientras que el Trasgu es ruidoso, revoltoso y busca llamar la atención, el Sumiciu es el maestro de la desaparición silenciosa.

Físicamente se le imagina de un tamaño minúsculo, escurridizo, de facciones afiladas y movimientos tan rápidos que resulta invisible al ojo humano. Su nombre proviene directamente del verbo asturiano sumir (desaparecer, hundirse o consumir).

Su Modus Operandi: El arte del despiste

¿Alguna vez has dejado las llaves de casa sobre la mesa, te has girado un segundo y al volver a mirar ya no estaban allí... para terminar apareciendo tres días después en un lugar absurdo? En Asturias, la respuesta tradicional no es un despiste tuyo: ha sido el Sumiciu.

  • El hurto invisible: Le encantan los objetos pequeños y cotidianos: dedales, monedas, agujas, llaves o herramientas. No roba por maldad ni por codicia, sino por el puro placer de observar la frustración y el desconcierto de los humanos.

  • El secuestro de niños: En las vertientes más oscuras de la tradición rural, se le acusaba de "sumir" a los niños pequeños si se quedaban solos en el prado, haciéndolos invisibles o transportándolos temporalmente hasta que se rompía su hechizo.

El remedio: San Antonio y la oración al revés

Para contrarrestar el poder del Sumiciu y recuperar lo perdido, el imaginario asturiano ideó un contrahechizo infalible. Se debe rezar una oración a San Antonio de Padua (patrón de los objetos perdidos), pero con una condición obligatoria: hay que rezarla al revés o cometer errores deliberados en el rezo. Al Sumiciu le irrita tanto el orden religioso alterado o le hace tanta gracia la torpeza del rezador que devuelve el objeto al mismo lugar donde ya se había mirado cien veces.

El significado antropológico del mito

Desde una perspectiva psicológica y antropológica, el Sumiciu es una figura brillante. Cumple una función social clave: darle una explicación externa a los fallos de nuestra propia memoria. Alivia la culpa del individuo trasladando la responsabilidad a una criatura mágica.

Sumicio Vs Trasgu

Aunque ambos comparten el escenario doméstico, el Trasgu y el Sumiciu representan dos formas de enredar totalmente distintas:

Característica El Trasgu El Sumiciu
Personalidad Revoltoso, burlón, ruidoso y juguetón. Sigiloso, escurridizo, silencioso y obsesivo.
Aspecto Físico Viste de rojo, gorro picudo y agujero en la mano izquierda. Minúsculo, casi invisible, de rasgos afilados y oscuros.
Su "Especialidad" Mover muebles, espantar ganado, tirar platos, hacer ruido. Hacer desaparecer cosas cotidianas (llaves, monedas, dedales).
Motivación Quiere que se note su presencia e interactuar con la familia. Quiere pasar desapercibido; su placer es el desconcierto silencioso.
Cómo librarse de él Mandándole una tarea imposible (ej: recoger linaza). Rezando a San Antonio al revés o con errores.

Las dos caras del desorden doméstico

  • El Trasgu es el caos del desorden visible: Muebles movidos, cajones abiertos y ruidos nocturnos.

  • El Sumiciu es el caos de la memoria: No hace ruido ni rompe nada; desordena tu percepción de la realidad haciendo desaparecer lo que tienes enfrente.


Bable

Dientro del ricu y borrinosu folclor del norte d'España, el Sumiciu (o Sumicio) representa ún de los mitos más sotiles, cotidianos y psicolóxicamente fascinantes de la mitoloxía asturiana. A diferencia de grandes criatures como el Nuberu o les belles Xanes, el Sumiciu nun habita na inmensidá de los bosques, sinón nel ámbito domésticu: les cocines, los slateos y los bolos.

¿Quién ye'l Sumiciu?

Ye un duendiquín emparentáu col famosu Trasgu, pero ye'l maestru de la desapaición silenciosa. Ye minúsculu, esmucidizu ya invisible, y el so nome provién del verbu sumir (desapaecer).

El "Modus Operandi": L'arte del despiste

Présten-y los oxetos pequeños y cotidianos (dedales, monedes, aguyes, llaves). Nun roba por maldá, sinón pol placer de reparar la frustración humana. N'aguares escures, tamién se-y acusaba de "sumir" neños pequeños.

El remediu: San Antoniu y la oración al revés

Pa recuperar lo perdío, faise un contrafechizu: rezar una oración a San Antoniu de Padua al revés o con fallos. Al Sumiciu agítalu tanto l'orde relixosu alteráu o fa-y tanta gracia la torpeza que devuelvi l'oxetu al mesmu llugar onde yá mirares cien vegaes.

Sumicio Vs Trasgu

El Trasgu ye ruidosu, revoltoso y busca que se note la so presencia rompiendo platos o camudando coses. El Sumiciu ye silenciosu, invisible y fai desapaecer oxetos cotidianos pa xenerar desconciertu.

 

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