La Higa o Cigüa: El puño de azabache que protege Asturias
En Asturias, la geografía no es solo paisaje; es un organismo vivo que alberga fuerzas antiguas. Desde las cimas del Naranjo de Bulnes hasta las profundidades de los hórreos, la creencia en seres que habitan la "Asturias real" —diferente de la turística— sigue latente. Para protegerse de las travesuras del Trasgu, los engaños de las Xanas, o la malevolencia del Cuélebre, el asturiano ha recurrido históricamente a un talismán fundamental: la Higa, conocida localmente como Cigüa.
Este amuleto, un pequeño puño tallado en el "oro negro" de la región, el azabache, no es un simple adorno; es un escudo simbólico, una conexión material con un sistema de creencias milenario que une la artesanía con la autodefensa espiritual.
Historia y Mitología de la Cigüa
El Gesto: La Higa y su Poder Apotropaico
El gesto de la higa (el puño cerrado con el pulgar asomando entre los dedos índice y medio) es un símbolo universal de protección y desprecio al mal, presente en culturas mediterráneas y atlánticas desde la antigüedad. Su función es "apotropaica": actúa como un pararrayos que desvía la mirada maléfica o la influencia negativa. En Asturias, este gesto se materializó en piedra para garantizar una protección constante.
El Material: El Azabache, Madera Petrificada de Poder
La clave de la Cigüa asturiana es su material. El azabache (Lignite), una variedad de carbón hulla, es madera petrificada de hace millones de años. Su color negro profundo y su capacidad para pulirse hasta un brillo vítreo le otorgaron propiedades mágicas. Se creía que el azabache "absorbía" el mal y se rompía cuando la protección era máxima, sacrificándose por su portador.
La Creencia Específica en Asturias
Históricamente, la Cigüa era esencial para los niños, considerados los más vulnerables al "mal de ojo" o a los raptos de seres como las Xanas. Se colgaba en la cuna o en la ropa del bebé. Para los adultos, protegía contra hechizos y la influencia de la Santa Compaña o Güestia. La frase "poner una higa" pasó a significar desear mala suerte a alguien, pero portarla era el contrahechizo.
El Arte de la Talla en Azabache
El Oficio del Maestro Artesano
La talla en azabache es un oficio que requiere paciencia, precisión y un profundo respeto por el material. La imagen adjunta captura este momento: las manos del artesano, marcadas por el tiempo, trabajando una pieza con una herramienta de grabado. Es un trabajo delicado, ya que el azabache es frágil hasta que está pulido.
El Proceso de Creación
- Selección: Buscar azabache puro, sin grietas. Las mejores minas históricas estaban cerca de Villaviciosa.
- Talla: Con limas, gubias y buriles finos, se define la forma del puño. Cada Cigüa es única.
- Pulido: El paso más crítico. Se usa polvo de carbón y paños suaves para lograr el brillo espejo.
- Montaje: Tradicionalmente se monta en plata o se engarza en un cordón simple.
Repercusión Actual: Creencia, Arte y Comercio
La Creencia Latente
Hoy en día, aunque la sociedad asturiana es moderna, la Cigüa sigue siendo un objeto respetado. Muchos asturianos llevan una Cigüa oculta, no por superstición extrema, sino como un vínculo con sus raíces y "por si acaso". Sigue siendo el regalo predilecto para los recién nacidos.
El Souvenir y la Identidad
Como artesano, observo que la Cigüa se ha convertido en un souvenir muy popular. Turistas y foráneos la compran atraídos por su belleza estética y el misticismo que la rodea. Esto tiene dos caras:
- Lo Positivo: Mantiene vivo el oficio y la economía artesanal. Permite difundir la cultura y mitología asturiana más allá de la región.
- El Riesgo: La demanda fomenta la producción industrial de mala calidad o el uso de sucedáneos (como el plástico o el jet importado). La Cigüa auténtica, tallada a mano en azabache asturiano, es una pieza de arte, no un objeto de plástico.
Conclusión
La Higa o Cigüa es más que un amuleto; es un fragmento de la identidad asturiana. Es el testimonio material de un pueblo que, rodeado de misterio, supo crear belleza para protegerse. Como artesanos, nuestro deber es preservar la autenticidad de la talla, asegurando que cada Cigüa auténtica que sale de nuestros talleres lleve consigo la fuerza de la tierra y el eco de las antiguas leyendas.