Asturias es, sin duda, uno de los templos del buen comer en España. Su gastronomía, forjada entre el mar Cantábrico y los Picos de Europa, es rotunda, auténtica y profundamente ligada a la tierra. No es solo comida; es una forma de entender la vida basada en el producto de cercanía y las raciones generosas.
Aquí tienes un recorrido detallado por sus pilares, sus orígenes y las recetas que han dado fama mundial a esta región.
Es el plato asturiano por excelencia. Su origen es humilde, una comida de campesinos para combatir el frío invierno asturiano. Aunque las alubias (fabes) llegaron de América, la receta tal como la conocemos se consolidó en el siglo XIX.
Receta Tradicional (Resumen):
- Remojar las fabes y el lacón 12 horas.
- Cocer las fabes a fuego muy lento con el compangu, siempre cubiertas de agua.
- "Asustar" las fabes: Añadir chorritos de agua fría dos o tres veces durante la cocción para romper el hervor y evitar que se pelen.
- Reposar: La fabada está mejor al día siguiente, cuando el caldo (el "trabáu") ha espesado de forma natural.
Aunque se tiene constancia de recetas similares desde hace siglos, su explosión de popularidad ocurrió en los años 40 y 50 en los restaurantes de Oviedo. El concepto es sencillo pero la ejecución debe ser perfecta.
Consiste en dos filetes de ternera asturiana grandes, rellenos habitualmente de jamón serrano y queso de la zona, empanados y fritos.
Asturias es la región con más variedad de quesos artesanales del continente. El clima húmedo y los pastos de montaña permiten una calidad de leche excepcional.
No todo es carne. Asturias tiene una costa salvaje que provee piezas de altísima calidad.
La sidra es más que una bebida; es la cultura misma de Asturias. Procede de la fermentación del zumo de manzana de variedades locales.
La cocina asturiana es honesta. No utiliza artificios porque el producto (la ternera, la faba, la manzana, el pescado del día) no lo necesita. Es una gastronomía de "chup-chup", de tiempo y de corazón.