El Busgosu: El Señor del Bosque Asturiano
El Busgosu (o Busgusu, Musgosu) es una de las figuras más fascinantes y, a la vez, complejas de la mitología asturiana. Es fundamental separar el folclore romántico de los siglos XIX y XX de las verdaderas raíces históricas, arqueológicas y antropológicas de este mito.
A continuación, se detalla un análisis riguroso de la información disponible y constatada sobre el Señor de los Bosques asturiano.
Etimología y Nombres Regionales
El nombre Busgosu deriva directamente de las raíces asturleonesas asociadas a la naturaleza. La teoría más aceptada es la contracción de "bosque" y el sufijo "-osu" (boscoso, el que pertenece al bosque), o bien su relación con el musgo (mofu o muesgu en asturiano), planta con la que se dice que se viste para mimetizarse.
El mito no es homogéneo y recibe diferentes nombres según la comarca:
- Zona Central y Oriental: Busgosu o Musgosu.
- Occidente (Tineo, Cangas del Narcea): Peludu o Bulligosu.
- Oriente (Piloña, Colunga, Llanes): Mofosu, Vellosu o Calabiernu.
Morfología: El Híbrido Prerromano
Las descripciones tradicionales nos muestran un ser híbrido (teantrópico):
- Rasgos Humanos: Torso, brazos y rostro de hombre, cubiertos por una densa vellosidad.
- Rasgos Caprinos: Dos cuernos retorcidos que brotan de su frente y patas que rematan en pezuñas hendidas.
- Indumentaria: En las versiones más humanizadas o tardías, viste una túnica y sombrero de hojas o musgo verde.
Orígenes y Derivación Cultural (¿Celta o Romano?)
El Busgosu es el resultado de un sincretismo (fusión) cultural:
El Sustrato Indígena (Celta/Astur)
En el panteón de los astures prerromanos existían divinidades protectoras de la naturaleza y los animales. El paralelismo más claro es con Cernunnos, el dios celta astado de la fertilidad, los animales y los bosques espesos.
La Influencia Clásica (Romana)
Con la conquista romana, las deidades indígenas se fusionaron con el panteón romano (Interpretatio Romana). El Busgosu absorbió los atributos de:
- Fauno y Sátiro: Criaturas de los bosques con patas de cabra y carácter lúbrico.
- Silvano: El dios romano de los bosques (silvae) y los rebaños, encargado de marcar los límites de la civilización y la naturaleza salvaje.
Evolución Crónica: De las Primeras Referencias a la Actualidad
A diferencia de las Xanas o los Cuélebres, el Busgosu sufrió una evolución escrita particular:
[Época Prerromana/Romana] ──► Culto a Cernunnos / Silvano
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[Edad Media/Moderna] ──► Demonización de la figura cornuda por la Iglesia
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[Siglos XVII - XVIII] ──► Registro de procesos eclesiásticos (Mitos de la "Tisis")
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[Siglos XIX (Rexonismu)] ──► Recogida literaria y dulcificación del mito
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[Actualidad] ──► Icono ecológico y protector de la biodiversidad
El filtro de la Iglesia (Edad Media y Moderna)
Durante la cristianización, las deidades astadas fueron sistemáticamente asimiladas a la iconografía del Diablo. El Busgosu sobrevivió en el imaginario rural despojado de su estatus de "dios" y convertido en un "genio del bosque" o asustaniños.
Curiosamente, existen registros parroquiales e informes médicos de los siglos XVII y XVIII en el norte peninsular donde se diagnosticaba la muerte de jóvenes por "tisis" (tuberculosis o consunción) achacada popularmente al "beso del Busgosu" o a encuentros sexuales con este ser en la espesura.
La dualidad del mito en el folclore (Siglo XIX)
Cuando los folcloristas del Rexonismu asturiano empezaron a registrar la tradición oral en el siglo XIX, descubrieron una marcada división geográfica en su comportamiento:
- El Busgosu del Este (Benévolo): Es el guardián de la viesca. Ayuda a los pastores perdidos a encontrar el ganado, repara las cabañas derruidas por el invierno y protege a los animales de los cazadores furtivos.
- El Busgosu del Oeste (Malicioso): Conserva el mito del sátiro romano. Persigue a las mujeres en las brañas, rapta a las jóvenes y su mirada o beso provoca la enfermedad y la demacración. Odia a los leñadores y cazadores, a los que despeña o confunde en la niebla.
El Busgosu en la Actualidad
Hoy en día, el Busgosu ha perdido completamente su faceta terrorífica o demoníaca. La sociedad asturiana contemporánea lo ha reinterpretado bajo el prisma del ecologismo.
Es visto como el primer "guardabosques" de Asturias, un símbolo de la resistencia de la naturaleza frente a la explotación humana. Su figura está fuertemente reivindicada en la literatura infantil, en rutas de senderismo tematizadas (como el Camín Encantáu en Llanes o la Ruta del Río Profundu en Villaviciosa) y en festivales culturales que celebran la identidad de la comunidad.
El Busgosu en la Ruta Camino Encantado de Llanes
Como documentalista de las tradiciones del norte peninsular y senderista habituado a los caminos de la cornisa cantábrica, considero que no existe un lugar donde se plasme mejor la evolución contemporánea del mito del Busgosu que en la Ruta del Camino Encantado, ubicada en el bellísimo Valle de Ardisana, en el concejo de Llanes.
Esta senda es un documento etnográfico vivo. A través de sus 9 kilómetros de recorrido circular, el camino no solo ofrece un trazado físico por bosques y aldeas, sino un viaje a través de la psique rural asturiana. En este entorno, la figura del Busgosu juega un papel fundamental, tanto en la distribución geográfica de la ruta como en el mensaje que transmite al caminante moderno.
L'Emplazamientu Documental: El Corazón de la Viesca
Desde la perspectiva de la documentación ambiental, la ubicación del Busgosu en la ruta está meticulosamente pensada. Mientras que otros seres mitológicos de la senda aparecen cerca de la civilización o en zonas de transición —como el Sumiciu en el pueblo de Comezán o el Nuberu en las zonas altas de Villanueva—, el Busgosu sale al encuentro del senderista en un tramo profundamente boscoso, poco antes de cruzar el río San Miguel y alcanzar la meta en Ricaliente.
- El Entorno Físico: Se encuentra rodeado de vegetación autóctona, allí donde el musgo tapiza las rocas y los troncos, sirviendo de camuflaje natural a su propia esencia etimológica (Musgosu).
- La Escultura: La figura que sale al paso del caminante es una obra tallada en madera por el escultor Pedro Bueno. El artista capturó a la perfección la fisonomía híbrida prerromana: el torso humano cubierto de vello, las facciones maduras pero astutas, y las características patas caprinas que lo conectan directamente con los antiguos cultos a Cernunnos y al dios romano Silvano.
El Mensaje del Tótem: La Reinvención Ecológica
Como senderista, uno de los elementos más valiosos de la Ruta Camino Encantado son los paneles que acompañan a cada escultura. En el caso del Busgosu, el texto del cartel sintetiza de manera magistral la transición del mito desde el panteón clásico y el filtro benévolo del oriente asturiano hacia el ecologismo del siglo XXI:
"Soy el Busgosu. Amo y señor de los bosques. Soy tan viejo como el musgo y tan astuto como el zorro. Espanto a los cazadores que quieren matar a las criaturas que aquí habitan y si te pierdes te ayudaré a salir del bosque. Eso si te has portado bien con él."
Este testimonio escrito que lee el caminante es de un enorme valor documental por tres razones:
- Filtro Territorial del Oriente: En consonancia con la tradición de la zona llanisca (el oriente asturiano), la ruta descarta por completo la versión maliciosa o lúbrica del occidente (el perseguidor de mujeres). Se presenta aquí su faceta puramente protectora y hospitalaria con el viajero.
- Código Ético del Senderista: El mito se convierte en un código de conducta. El Busgosu condiciona su ayuda ("Eso si te has portado bien con él") a la actitud que el senderista haya tenido con el entorno: no dejar basura, respetar el silencio del valle y no dañar la flora.
- El Guardián Antifurtivos: Se explicita su rol histórico como azote de los cazadores y leñadores codiciosos, una narrativa que entronca directamente con la defensa actual de la biodiversidad en los espacios protegidos de Asturias.
Análisis para el Caminante: El Tramo del Busgosu
Para quien afronta la ruta con botas y mochila, el encuentro con el Busgosu se agradece enormemente. Tras haber superado los desniveles iniciales desde el inicio en La Venta y haber transitado por las joyas de la arquitectura tradicional (los hórreos de Ardisana y los vestigios medievales de La Maletería), el sendero desciende buscando el frescor del río.
Es un tramo sombrío, húmedo y donde el silencio del bosque solo es roto por el agua. Toparse de frente con la silueta astada del Busgosu en medio de esa penumbra verde produce un impacto visual fascinante; es el recordatorio definitivo de que, en Asturias, la naturaleza y el mito son exactamente la misma cosa.